Los
juguetes que se mueven, ya sean figuras de animales o de personas,
o máquinas en miniatura, han tenido siempre una gran aceptación.
Parece que Leonardo da Vinci construyó algunos complejos
juguetes mecánicos durante su estancia en la corte de Francisco
I a principios del siglo XVI. En excavaciones egipcias se han
encontrado sencillos juguetes articulados. Herón de Alejandría,
científico griego del siglo I d.C., construyó modelos
de complejo diseño que se movían mediante mecanismos,
como teatros en miniatura, estatuas que se movían y un
tipo de maqueta automatizada. Historias de juguetes mecánicos
nos han llegado también de Persia y del Imperio bizantino.
El libro del conocimiento y de los dispositivos mecánicos
ingeniosos, escrito por Al-Jazari en 1207, describe numerosos
mecanismos construidos para la nobleza en aquella época.
En Europa se utilizaban juguetes mecánicos sencillos para
explicar temas religiosos. Durante el siglo XVI aumentó
la variedad y originalidad de los objetos mecánicos y eran
frecuentes las relaciones entre relojeros y fabricantes de juguetes
mecánicos. En España encontramos a Juanelo Turriano,
un ingeniero italiano que trabajó como relojero a las órdenes
de Carlos I y Felipe II, creador de multitud de autómatas,
entre ellos el famoso ‘hombre de palo’ de Toledo.
En Japón hay constancia de ejemplos desde el siglo XVII,
siendo uno de los más famosos el teatro Karakuri de Takeda
Omi.
La
fabricación de juguetes mecánicos alcanzó
su apogeo con el maestro francés Jaquet-Droz, quien construyó
una muñeca que escribía (actualmente aún
en funcionamiento), otra que dibujaba y otra que tocaba el clavicordio.
Durante la época victoriana se siguieron construyendo estas
maravillas mecánicas y se hicieron más populares
con la introducción de pequeños mecanismos de relojería,
que se vendían como juguetes. La producción de juguetes
mecánicos se mantiene en el siglo XX.
El
crecimiento de la producción industrial de juguetes mecánicos
empezó a finales del siglo XVIII. Durante los siglos XIX
y XX, fabricantes de juguetes, como Hull, Stafford e Ives en Estados
Unidos, Fernand Martin en París, W. H. Britain en Gran
Bretaña y Ernst Planck en Alemania, produjeron una serie
de juguetes mecánicos, como caballos, coches, barcos con
remeros, trenes y tiovivos. Estos primeros juguetes mecánicos
son muy apreciados por los coleccionistas, lo mismo que ha ocurrido
posteriormente con los robots mecánicos.